- Conserve el vuelto, esto no tiene precio. (Un chofer del transantiago)
- El silencio otorga, el sordo no recibe nada de eso. (Bethoven a una blanca con punto)
- Espere bajar antes de subir. (Ley Antigravitacional del Metro)

El transantiago es semejante a un mal desordorante que habiendo sido comprado con una alta expectativa de olor se coloca en un lugar, aunque no visible si notorio y que llegado el momento de su ansiada presentación al público no hace más que ilusionar porque renueva el aire, pero tan luego ilusiona también abandona. Por eso, lo que hizo gala y buena fama pasa a ser objeto indeseable, despresiable, intolerable e insoportable (como el buen peo Chileno - Norteamericano, no a ref del instituto, "for the flys" (por si las moscas).
